Histeria indiscutiblemente excelente!!!

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Este año el 51° Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña presentará 6 obras, las cuales dotan al festival de una oferta sólida para el público que los visita. En la niche del 15 de octubre se inauguró el festival dedicado al titiritero, director y productor Manuel Morán, fundador y director de SEA (Sociedad Educativa de las Artes Inc), que este año celebra sus 30 años. Este festival comenzó presentando la famosa obra de Shakespeare “Otelo”, seguida por la presentada en esta noche, Histeria de Terry Johnson.IMG_7873

Manuel Morán, fundador y director de SEA

Histeria es una pieza teatral con un estilo de parodia surreal basada en una reunión ocurrida en el 1938 entre Sigmund Freud y Salvador Dalí. De acuerdo con la historia, este encuentro era más bien idea de el artista Dalí,  quien cuando comenzó a leer la obra de Freud sobre “La interpretación de los sueños”, y otros escritos acerca de la mente y la enfermedad mental, aumentó aún más su gran interés y admiración en el psicoanálisis, por lo que se dirigía muy a menudo a Viena con el afán de conocerlo personalmente, y cuando por fin se le dio la oportunidad, este se esforzó por impresionarlo.

La obra toma inicio en el estudio de Freud (protagonizado por Jorge Luis Ramos) en Londres, con una serie de sucesos que pone en jaque el psicoanalista, quien debe explicar sus teorías, servir de buen anfitrión para su invitado, y a la vez reorganizar su vida personal. La pieza navega entre distintos estilos y géneros donde el surrealismo se disfraza de una realidad que invita la participación del psicoanálisis en la obra. En este estudio pasaba sus últimos días bajo el cuidado de el Dr. Yahuda (protagonizado por Albert Rodríguez).

Es aquí donde Jessica (protagonizada por Yionelle Colón) se toma el atrevimiento de entrar a la habitación del psicoanalista para descifrar el enigma sobre sus teorías y comprender su propio pasado.

La participación de Dalí (protagonizado por Rafa Sanchez, también productor de la pieza) ayudó a que lo que al comienzo era una historia realista tuviese un giro al surrealismo, lo que le permitió al actor jugar con un Dalí que a veces es un bufón y excéntrico.

Durante el transcurso de la obra teatral se puede analizar que este histórico encuentro da pie para que estos personajes que llegan desde lo más profundo del inconsciente del protagonista, cuestionen sus decisiones y teorías en el caso de su vida. La realidad al final de todo es que estamos asistiendo a una sesión de psicoanálisis donde el paciente es su propio creador.

Tanto el maquillaje y la escenografía, como el libreto y la personificación única del elenco de la obra fueron indiscutiblemente excelentes. En cada momento de la pieza teatral podías sentirte de vuelta al año 1938. Fue una noche de pura satisfacción para todo el público que había esperado ansiosamente esta comiquísima pieza teatral.

Fotografías para w52pr.com por: Ariel Cervantes