#TodosSomosArtistas

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Si de algo han servido las redes sociales –y por supuesto los adelantos tecnológicos- ha sido para revelarnos la gran cantidad de “artistas”, “vip’s” y celebridades que tenemos.

No creo que haya otro lugar en el mundo en donde, por milla cuadrada, convivan más famosos y aspirantes a mito. Basta tener un teléfono inteligente con cámara como chispa que encienda la mecha… del faranduleo.

Si bien es cierto que cada quién hace con su vida, tiempo, recursos y cuerpo lo que quiere, también lo es que hay elementos que con tal de darse a conocer lo que hacen es nadar en el absurdo.

Es que no es fácil y la competencia es mucha. No es fácil mantenerse en esa especie de “cúspide ridícula del wanabismo”, porque quien llega al punto C y recibe atención de los medios de comunicación, debe estar consciente de que unas pocas horas más tarde habrá otro(a) que llegue al punto D. Así sucesivamente. En menos ná’ eres un periódico de ayer.

¿Quieres ser famoso, o “artista”? Pues entiende que algo debes tener, eso que los gringos llaman el “it factor”: He has “it”, she has “it”.

Ese “it” es algo que así como “talento”, “ángel”, “encanto”, “atractivo”, “magia”, “morbo”, ser “extraordinario-único-diferente”… alguien que muchos quieren o anhelan ser.

No #TodosSomosArtistas. Es imposible.

Porque si #TodosSomosArtistas, ¿quién compra los boletos pa’l show?