YO NO ME QUITO es un grito de fe, una luz al inicio y no al final del túnel

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Hacía mucho tiempo que no iba a la isla del encanto, ese paraíso llamado Puerto Rico.

Hace dos semanas me invitaron a ser parte de la gala del Museo de Arte, evento que celebra año tras año el trabajo en las artes plásticas y la cultura de Puerto Rico.
Me sentí honrado por la invitación y feliz porque iba a cantar para un público que me ha apoyado desde mis inicios, pero esta vez sería con la orquesta dirigida por el maestro Cucco Peña, quien es el productor y arreglista de mi disco Jukebox Primera Edición.

Qué hermosa manera de regresar y ser acompañado por talento boricua. Con muchos de esos músicos tuve la dicha de grabar y compartir gran parte de mi
historia musical.

Comienzo a recordar todo lo vivido y me emociono como la primera vez que me presenté en un festival en la playa de Isla Verde. Es que tengo tanto que ver con esta cultura, con su música y con su gente. He sido parte de un momento importante para la música de salsa y lo más valioso para mí es haber aportado algo.

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Cada vez que regreso a Puerto Rico me pasa igual que cuando vuelvo a Nicaragua.

“La isla ha cambiado desde que usted comenzó”, me dijo el conductor. Yo le respondí, “bueno, me imagino que sí, entiendo que todos hemos cambiado”. “No no”, me dice él, “le hablo de la situación que estamos viviendo”. “Es cierto, hay mucha inseguridad, no hay trabajo ni oportunidades, pero también hay gente que quiere las cosas fáciles”, continúa comentándome.

“Los muchachos andan descarrilados y no se dan cuenta que la calle no trae nada bueno, y que aquí todos tenemos que echar esto pa ́lante para que el país de verdad progrese, pero para eso hay que bregar y trabajar dignamente, no en el punto (punto de drogas) ni robando”, concluyó.

Me quedé en silencio y mientras pasábamos por el puente de Condado que ahora se ve espectacular le dije: “qué hermoso ha quedado esto, la verdad es que esta isla es bella”. Él me quedó viendo como diciendo en buen boricua: “eaaaa diablo le eché tremenda descarga y ni me contestó”.

En ese momento retomé la plática y le dije:
“Tienes toda la razón. La única forma de echar pa ́lante un país es que todos nos involucremos. Necesitamos empoderarnos y llenarnos de entusiasmo. Los primeros que tenemos que cambiar somos nosotros.
Si hay algo que el pasado nos ha dejado es la experiencia repleta de enseñanzas y es ahora que nos toca poner en práctica lo aprendido. No podemos seguir esperando que los gobiernos nos resuelvan todo. Sí, es verdad, ellos tienen esa responsabilidad, pero también la tenemos nosotros”.

“Bueno”, me dijo, “¡Yo No Me Quito!”. Al escuchar esa respuesta me quedé perplejo porque mi próximo comentario iba a ser acerca de esta iniciativa que fundó Carlos Lopez Lay. Le comenté que también por causalidades de la vida, ese mismo día era la rueda de prensa en el Museo de Arte justo el lugar donde me tenía que llevar porque me habían invitado a participar, dado que viví seis años en Puerto Rico y que tiene un lugar especial en mi corazón. Él se sonrió y me dijo, “acho mano seguro, peldone el atrevimiento por decirle así verdad pero es que usted es como si fuera de aquí. Que bueno que usté tampoco se quita jajaja”.

A mi llegada al museo conocí a Carlos Lopez Lay. Pasamos a la rueda de prensa y escuché sus palabras, que más que un discurso, fueron las de un boricua preocupado por la situación de su tierra y que desde su tribu- na, su espacio, desea hacer algo positivo por los demás. Inyectar entusiasmo, compartir experiencia, decirle al otro NO TE QUITES porque sí se puede, son acciones que nos hace falta promover no solo en Puerto Rico, sino en el mundo entero. Hace falta tener más ejemplos reales, que muestren cómo a través del trabajo y la preparación, todo es posible.

Mi primer comentario para Carlos fue exactamente eso: “esta iniciativa debería de ser un movimiento global que se podría aplicar a muchos, por no decir a todos nuestros países.”
Salí de la conferencia analizando lo que allí se habló y pensé: ¿qué más tiene que suceder para que los ciudadanos de este planeta reaccionemos ante tanta injusticia, tanta manipulación, tanta mentira y tanto discurso aprendido? ¿Será que la retórica no dejará de existir jamás? ¿Acaso no es evidente que el cambio es más urgente que nunca y que ese cambio no está sujeto a las acciones de los demás sino a las que realizamos cada uno como individuo?

Y ojo. Uno puede hacer mucho desde el país donde se encuentra. Es tan importante el trabajo que puede aportar quien vive en la isla como el de todas aquellas personas que han tenido que migrar hacia otros países. A quienes se han ido no deberíamos de juzgarles por tal decisión pues probablemente fue hecha pensando en el bienestar de su familia. Ellos desde fuera también tienen una gran responsabilidad con quienes se quedaron.
Salvo una que otra diferencia, el caso de Puerto Rico es en gran parte el mismo en toda Latinoamérica. Gobiernos corruptos, crimen organizado, las grandes multinacionales talando nuestros bosques y violando nuestros países despiadadamente hasta que el último río y lago se vuelva desierto. ¿Será que hasta entonces reaccionaremos?

En este mundo lleno de información pero cada vez más vacío en compasión y deseo por el bien común, YO NO ME QUITO es un grito de fe, una luz al inicio y no al final del túnel.
Eso es lo que YO NO ME QUITO al menos significa para mí, el bien común, las ganas de ayudar a otros a que den lo máximo por ellos y por los demás, y eso a su vez provocará una especie de efecto dominó en otros.

Yo no sé mañana pero de algo sí estoy seguro hoy: no se puede vivir del pasado pero sí se debe aprender de ello. Y tampoco puede haber futuro si no se trabaja en el presente, haciendo todo lo que se pueda y esté a nuestro alcance por nosotros y por el lugar donde vivimos o nacimos.

¡Yo No Me Quito! ¿Y tú?
www.luisenriquemusic.com